La observación de una Carta Natal es uno de los ejercicios más fascinantes dentro del estudio astrológico. Una forma profunda y simbólica de comprender la estructura interna es la interpretación a través de las “esencias energéticas”,
Dentro del mundo esotérico se enseña que el ser humano puede utilizar sus sentidos de dos maneras: una, más burda, rápida y superficial, que observa sin profundizar; y otra, más sutil y refinada, que capta los matices, percibe la totalidad y desciende lentamente hacia los detalles.
Esta diferencia puede expresarse con sencillez: mirar no es lo mismo que ver, así como escuchar no equivale a oír.
“Mirar” y “escuchar” son funciones técnicas; “ver” y “oír” son actos de sensibilidad, de apertura interior. “Ver” que una persona famosa tiene 4 planetas en Casa10, en Tauro, es “percibir” una potencia de ambición, de gran realización, o capacidad de materialización independientemente de conocer los planetas que ocupan esta Casa.
Será justamente con la visión profunda, simbólica y consciente donde centraremos nuestro trabajo interpretativo.
Estudiaremos la distribución de los diez planetas a lo largo de los doce signos y doce casas zodiacales, identificando cuáles son los sectores donde la energía se agrupa o resalta.
Estas particularidades, que señalan énfasis o carencias dentro del conjunto, son lo que denominamos esencias energéticas.
Son como los acordes fundamentales de una sinfonía: nos permiten “ver” el tono general antes de analizar nota por nota.
Aprender a ver una carta en su totalidad —sin quedarnos atrapados en los fragmentos— nos ayuda a percibir el orden invisible detrás de los símbolos, a descubrir relaciones que sólo se revelan cuando contemplamos el conjunto.
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